Solidaridad, una mala palabra

Quisiera hablar de tantas cuestiones, pero la actualidad nunca es caprichosa y nos obliga a prestar atención a lo verdaderamente importante. Aun así, me comprometo a que esta semana saldrá un post “técnico” o “profesional” periodístico, tal y como figura entre los compromisos de este blog.

En esta ocasión dejaremos los misterios del periodismo para hablar de la “solidaridad”. Es un concepto que deberíamos comprender como negativo, dado que contiene en sí mismo dos partes o actores, uno activo y el otro pasivo: el que da y el que recibe, por lo tanto nos lleva a una circunstancia de desequilibrio y esta situación muy pocas veces muestra algo positivo, a no ser la actitud desinteresada del que ofrece su ayuda, auxilio o apoyo. Pero casi siempre que se habla de ella, es porque hay malas noticias.

¿Por qué referirme hoy a la solidaridad?

Pues porque es lo menos que, como tú, podemos hacer ante la barbarie vivida en el maratón de Bostón. Cómo una mente perturbada puede cambiar un momento festivo relacionado con algo como el deporte en unos instantes en los que la atrocidad se convierte en la protagonista.

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Dos artefactos explotan en la meta del Maratón de Bostón

No se conoce el número exacto de heridos, que puede superar la cifra de 140, pero desde estas líneas quiero mostrarles mi solidaridad y apoyo, especialmente a los familiares de las tres víctimas mortales, una de ellas de tan sólo 8 años de edad. Puede que estas palabras no lleguen hasta ninguno de los tristemente afectados, pero si alguna vez leen este post que sepan que nos acordamos de ellos y les mostramos nuestro apoyo.

Un granito de arena también para condenar el atentado y mostrar la repulsa hacia la macabra cabeza a la que se le pudo ocurrir perpetrarlo. Cuando los 23.326 corredores participantes salieron desde la línea de salida, 91 de ellos españoles, nadie podía imaginar un desenlace tan trágico. Por ello: solidaridad, como la hecha pública por países como Canadá, México o Francia.

La solidaridad más cercana

También debe mostrar una persona su cara más solidaria en situaciones más cercanas. Solidaridad para personas que habían depositado sus ilusiones, sus proyectos de vida o sus vocaciones en un proyecto y que se vio truncado por la mala cabeza de sus gestores. Me refiero al periódico El Adelanto de Salamanca, del que muchos profesionales han tenido que salir debido a la poca cabeza de los mandamases. Meses y meses de nóminas sin pagar, sentencias judiciales al respecto que no se cumplen, movilizaciones en Zamora y Salamanca y, de momento, sin una solución a tanto tiempo trabajado sin recompensa.

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Los extrabajadores de El Adelanto se manifiestan en Salamanca

Son profesionales de la tinta, de la letra, “plumillas” si lo prefieres, algunos, otros de diferentes departamentos. Pero ahí está su protesta, unida a las voces de los de los miles de periodistas que en los últimos años han visto obligados a abandonar su puesto de trabajo, bien porque no percibían remuneración, bien porque los han echado a la calle.

Los puedes encontrar en Twitter, su denominación es @Adelantonopaga. Me solidarizo con ellos porque también en su día fui parte, pequeña, pero parte. de ese gran periódico. Con una columna de crítica musical que unas veces sería más acertada que otras, pero que te hacía formar parte de una familia hoy desmembrada.

Para ellos, ojalá que encuentre pronto fin sus problemas, aunque nada volverá a ser como antes. Para ellos, solidaridad, porque cualquiera podemos ser uno de ellos hoy, mañana o algún día.

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