D.E.P. Aceiteras de España

Medio mes de 2014 y ya llevamos más cambios vitales que en todo el Siglo XV, o casi.

En la ciudad del pecado, del vicio, del juego o como la queramos denominar, Las Vegas, que no Marbella, han visto que lo de conducir es un placer resulta una utopía. Adiós a 3 años de campaña publicitaria exitosa de BMW con la creación del coche automático total. La gente de la treintena pensábamos que no había nada más allá del Knight Industries Two Thousand (KITT, el coche fantástico), pero ya está comprobado que muchas de sus virtudes van a quedarse obsoletas.

Claro que en una feria donde puedes encontrar una hebilla en forma de tortuga que asegura a tu bebé en la silla al tiempo que controla si está durmiendo o tiene fiebre pues nuestra boca no deja de abrirse. Para aprovechar la circunstancia bucal disponemos de cepillos de dientes que nos señalan el grado de limpieza de la dentadura. Podríamos hacer muchos comentarios, pero no.

Y para terminar los fantásticos drones para ayudar en casa. Que después de haber visto Terminator, a ver quién es el valiente que mete en su casa un bicho mecánico que te aspire las pelusas o friegue por sí solo.

Novedades que parecen de película y menos mal que hasta abril podremos ver más, dado que 300 cines de España han tenido a bien reducir el precio de la entrada a 3,90 euros en el día del espectador. Si entiendo que con la subida del IVA es difícil, pero después de comprobar que reducir el precio llena las salas… ¿por qué no se hace más a menudo? Cada uno que eche sus cuentas.

Vivimos en un país de distinciones, de diferenciaciones. Suena mal pero es así. No todos somos iguales. No, no me voy a referir al caso de la Infanta y demás parafernalia real y judicial. Me refiero a que, entre hermanos, va a importar el color. De la piel y, sobre todo, de la etiqueta. Eso pasará con nuestros gorrinos, cerdos, marranos, gochos o como cada cual desee denominarlos. El caso es que el negro, para variar, va a ser el bueno, es decir el cien por cien ibérico de bellota, el pata negra. El rojo, sin alusión ninguna a la izquierda, será ibérico, pero no del todo de bellota, cosas de Arias Cañete, ministro del ramo. Si la etiqueta es verde es que el animalico se ha alimentado de hierba y pienso… poco pensará dónde va a terminar. Si es blanco pues, hombre, que no vaya presumiendo el amigote que te lo regaló porque es un jamoncete corrientillo, criado en cebadero con pienso. Aunque, como dicen los sabios: “A jamón regalado no le mires el etiquetado”.

Adiós a las aceiteras del alma

Adiós a las aceiteras

No quería despedirme sin dedicar el último adiós a aquella que durante tanto tiempo nos amenizó durante las comidas y que ahora nos deja. Una amiga que siempre nos sacaba una sonrisa, incluso de oreja a oreja. Siempre fue feliz entre la discordia de la sal o la pimienta, mediadora. Se va para no volver y quiero rendirle este sentido homenaje. Desde estas líneas mi más sentida despedida a la aceitera, el último maquiavélico instrumento de perversión prohibido por el Gobierno del país. A partir del 28 de febrero desaparecerán de los establecimientos hosteleros y pasarán a ser sustituidas por botellitas herméticas con el correspondiente aceite y vinagre, costumbre por otra parte muy in que ya se estila en países como Italia o Francia. Dicen que si habrá más control, será un modo más higiénico de alimentarse, pero la echaré en falta. Se me viene a la mente que las fábricas españolas de aceiteras tendrán que reconvertirse. Destinarán su stock a exóticos coleccionistas y transformarán sus métodos de producción hacia un único producto: las vinajeras de misa.

Cómo ha cambiado España en 2014. ¿Qué será de nosotros en diciembre? Esperaremos con calma.

Por cierto Miguel Ángel Revilla se encuentra mirando por la ventana en estos momentos.